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LouisConfortTiffany Sorolla Louis Comfort Tiffany, artista plástico creador de joyas y de las famosas lámparas Tiffany. Joaquín Sorolla. Hispanic Society.





A PROPÓSITO DEL EX-PRESIDENT JORDI PUJOL


                                El 22 de marzo de 2006 a las 11 de la mañana, tuve una primera entrevista con quien ya era desde 2003, el Molt Honorable ex-President de la Generalitat de Catalunya, Dº Jordi Pujol i Soley, con destino a la biografía del escultor Josep Mª Subirachs. En principio el encuentro debía tratar de su valoración sobre la obra pública del artista barcelonés, algunas de cuyas piezas fueron realizadas en medio de una gran controversia ciudadana. En especial el monumento a Francesc Macià relacionaba estrechamente al escultor con Pujol, quien con 23 años como President ha sido el dirigente de la Generalitat en pleno ejercicio de su cargo, con el mandato más dilatado de su historia.

En esos días la magnitud y el prestigio de Jordi Pujol seguían siendo inmensos, su figura provocaba un respeto reverencial. Según aseguraban, era lo que se dice un hombre de palabra, de influencia omnímoda en todos los estamentos del país y gran prestigio en buena parte de los foráneos. Ello unido a su propio carácter amante de un protocolo rígido y distante con técnicas paralizantes para la prensa, a la que intimidaba con su mirada y su conocido: -Hoy, eso no toca, hicieron que las personas que sabían de mi próximo encuentro empezando por el mismo escultor, me alertaran de que sopesara mis preguntas si no quería que la entrevista acabara antes de tiempo.  

Con estos prolegómenos, lo que sucedió a continuación fue sorprendente. Y a pesar de las circunstancias actuales, con el desencanto general provocado por el descubrimiento de su fraude confesado. A pesar de las tramas que parecen envolver a su familia como una madeja, más algo que rechina en la intuición de quien esto escribe, deseo compartir parte de unas declaraciones que considero de gran interés por la dimensión del personaje y su noticia.

                                  
El Ex-President Jordi Pujol i Solei en su despacho durante la entrevista concedida a la autora. 2006 (A.Mª.F.) 


ASÍ FUE


Publicado en Gaudí y Más.  10  de enero de 2015


                                       Como casi siempre, ya que acostumbro a preparar primero mis trabajos y buscar más tarde el lugar donde publicarlos, solicité la entrevista por libre para tratar de mi biografiado y sólo avalada por mi currículum, sin el colchón protector de una empresa del medio. Aún así, en honor a la verdad debo aclarar que no recibí ni una sola indicación de su secretaria Carme Alcoriza sobre qué tratar o no con el señor Pujol, ni hubo petición previa del cuestionario. Sí se me indicó cuando me disponía a cruzar la puerta que daba paso al despacho, que disponía de (creo recordar) treinta minutos, a lo que me comprometí.

Y a ello me hubiera plegado si no llega a darse la circunstancia providencial que me permitió dar un giro al encuentro. Porque lógicamente, a pesar de mi docilidad, mi deseo de saber guardaba muchos más registros que la simple relación del ex-President con la obra del escultor. Su proyecto de vida pública era conocido, ya lo había expuesto él en bastantes libros y declaraciones, pero yo era consciente de tener ante mí a una persona que al margen del tema que me había llevado hasta él, su historial contenía una cara B de la que podría contar tanto y tanto fuera de protocolos.

No sólo para la Historia con mayúsculas. Por haberme criado y movido de adulta en todo tipo de círculos catalanes, muchos episodios personales e infinidad de anécdotas que no son de conocimiento común reposaban en mi libretilla roja ansiosos de ser confirmados por su protagonista y aquella oportunidad merecía levantar o al menos intentarlo, una esquina de su manto protector. Para mí hasta entonces y a pesar de las excelentes entrevistas que se le habían hecho, informar sobre algo terrenal de aquel hombre fuera de lo hagiográfico seguía siendo un reto. Pero estoy convencida de que con educación y respeto hacia la persona todo puede preguntarse y según mi experiencia, en muchas ocasiones el entrevistado agradece poder explicar su versión de algo comprometido (1).    

  
Antes añadiré que, madrileña de nacimiento y barcelonesa desde los cuatro años, me dirigí al Sr. Pujol en catalán informándole de que el texto se publicaría en castellano, pero que si él prefería hacer la entrevista en catalán, así la haríamos, Me respondió que no había problema y que él hablaría en castellano.

En estos prolegómenos, los dos de pie frente a frente antes de situarnos para la entrevista, mientras nos estrechábamos la mano comprobé dos detalles, banales en apariencia, que ignoraba. Que se había teñido el cabello de rubio y que sus  ojos tenían un bello color malva. Ambos datos me llevaron a recordar una ocasión anterior donde otra entrevistada me hizo una curiosa confidencia sobre el Molt Honorable (2).

Nos sentamos alrededor de  una grandísima mesa redonda muy distanciados a petición suya, uno frente al otro, mientras desprendía el reloj de su muñeca colocándolo frente a él como evidente gesto de control. Y empezamos la charla.

Su opinión sobre la obra de Josep Mª Subirachs quedaría plasmada en un extenso capítulo de mi libro sobre el escultor y otros textos publicados, así como en una entrada del presente blog (3). También se explayó sobre la categoría mundial de Antonio Gaudí, según sus palabras, un nombre que le había servido de aval por todo el mundo, una carta de presentación irrevocable que había utilizado a menudo en sus encuentros con mandatarios y financieros, siempre con la finalidad de conseguir inversiones para Cataluña.

Ya bordeábamos el filo del tiempo acordado, cuando me decidí a formular una pregunta que tenía en mente desde que en 1987 realicé un reportaje sobre los antiguos líderes de Comisiones Obreras que trabajaron en la clandestinidad (4).

La cuestión trataba de algo que me había contado un testigo de aquellos años, el militante del Partido Comunista, Vicens Faus, que había sufrido prisión en Burgos a la vez que el señor Pujol, quien también cumplió allí dos años y medio de los siete a los que fue condenado, ejerciendo por única vez en su vida su profesión de médico. -Fue el médico más distante que he visto en mi vida –me dijo Faus, un histórico de Comisiones, en presencia de sus dos compañeros-. Nunca nos tocaba, ni a mí ni a ningún otro preso. Ya podías tener una herida, golpes, una inflamación, un grano o cualquier otra cosa, que todo contacto se lo hacía hacer a otra persona, él jamás, él sólo miraba.

Era un detalle que siempre me había chocado, porque según testimonio de personas cercanas que lo habían tratado cuando aún no era conocido, el señor Pujol tenía enfocada su vida desde muy joven hacia la solidaridad humana, ejerciendo de catequista en la iglesia de su barrio, tratando de ayudar al prójimo. Igual que, remarcando que nunca le tentó el sacerdocio, me relató cómo pasó tres años debatiéndose entre sus ideas de enfocar su vida como misionero seglar, inmerso en una crisis mística, dudando en cómo encauzar su futuro. Esto, en las circunstancias actuales de desprestigio del señor Pujol, podrá sonar a técnicas preconcebidas de marketing ennoblecedor. Pero como nunca he vivido del erario público –muy a mi pesar- y a estas alturas no aspiro a ellopueden creerme.

Mi pregunta al Sr. Pujol fue:


-      Tengo entendido que usted sólo ha ejercido
como médico en el penal de Burgos. ¿Qué le pareció la experiencia? ¿Le gustó?

                                -No. No me encontré a gusto dedicándome a la
medicina activa y nunca más volví a ejercerla. Lo que sí me gustó fue trabajar en investigación de laboratorio, algo que encontré gratificante y de no haberme dedicado a la política es muy posible que hubiera seguido por ese camino. Es una profesión que me interesó mucho (5).   

                           - Si me permite, quisiera confirmar algo curioso que me contó el señor Vicens Faus de Comisiones Obreras al que entrevisté y que había coincidido con usted en el penal de Burgos. Insistió en que usted nunca tocaba a los enfermos, ni a él ni a nadie.

El señor Pujol tiene una característica que cualquiera que lo haya tratado de cerca sabrá bien a qué me refiero. Su mirada habla por sí sola abarcando cualquier estado de ánimo. Asiente o corta. Anima o paraliza. En esa ocasión, con gran rapidez y clavándome los ojos, quiso saber: -¿Quién dice usted que le dijo eso?

                            Tras repetirle el nombre, cambió de postura dos o tres veces apoyándose en los brazos de la silla. Se produjo un corto silencio. Y cuando ya me esperaba de su parte un: –La entrevista ha terminado. Buenos días, para mi sorpresa respondió lo siguiente:

Continúa…

Ana Mª Ferrin

(1)

(2)

(3)
http://amf2010blog.blogspot.com.es/2013/11/subirachs-y-francesc-macia-una-odisea.html

 Reseña y primer capítulo de la biografía del escultor Josep Mª Subirachs, El Tacto y la Caricia. Subirachs, de Ana Mª Ferrin:


(4)

(5) Años más tarde me informaron de que Jordi Pujol había sido uno de los creadores de una pomada antibiótica muy utilizada en mi casa para pequeñas heridas, NEOBACITRÍN.



8 comentarios:

  1. Debió ser tremendo el poder entrevistar a un hombre de su talla (política) en unos tiempos en los que nadie dudaba de su buen hacer.
    Debió ser difícil armarse de valor para formularle la pregunta que tanto le hizo removerse inquieto en su sillón.
    ¿Qué contestará el ex- honorable?
    Ya nos enteraremos en la próxima entrada.
    Un saludo.

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    1. Si puedes conseguirlo, la clave está en manejar una información veraz y que el entrevistado perciba tu respeto como ser humano. Al final, seamos honrados o no, todos tenemos la piel fina, Cayetano..
      Saludos

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  2. Debió ser una entrevista muy especial y compleja, Anamaría. Pero creo que acertaste al pensar que un gran zorro en el arte de zafarse de todo y todos, de vez en cuando, puede querer vaciar el saco de pensamientos, actitudes y decisiones, complejas y, supuestamente, mal entendidas. Espero que esta pequeña pero importante sugerencia personal que nos dejas coincida con la que me da vueltas en la mente a mí de vez en cuando. Es una introducción apasionante. Espero su continuación con gran interés.

    Un cariñoso abrazo, querida Anamaría.

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    1. Puede parecer extraño pero te aseguro que es así, querido Antonio. Aún en las cosas más tremendas que se dicen de un personaje, ya sean ciertas o no, mi experiencia me dice que el entrevistado agradece poder expresarse sobre ellas, porque aunque nunca se mencione en su presencia, él sabe que el rumor existe. Eso lo aprendí de tu paisano, el maestro Soler Serrano.
      Hace poco me decían con guasa en Portugal que cómo se ve que somos ricos, porque a ellos, su Primer Ministro Sócrates sólo pudo estafarles 20 millones.

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  3. Media hora que habrá quedado marcada a fuego en tu memoria, con cada detalle y cada palabra (no dices que llevases una grabadora por lo que interpreto que tomarías notas) nítidos en ella después del paso de los años. Porque sea lo que sea en la actualidad, tuvo talla política en su momento y se le puede considerar el padre de la Cataluña de la democracia actual, mal que nos pese.
    Desconocía su faceta médica (si es que la ejerció de facto, porque no entiendo un médico que no se implique y que no toque a sus pacientes) y su pretensión de inclinarse por la religión.
    Un beso

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    1. La indudable personalidad del señor Pujol le ha valido vadear muy bien desde muy joven, a él y a su familia, gravísimos episodios relacionados con temas económicos, de una trascendencia que para cualquier otro político hubieran significado el fin de su carrera. Su visión de Estado en momentos decisivos fue acertada. Y tras Tarradellas, el auténtico adalid de la unión con su feliz frase “¡Ciutadans de Catalunya!”, Pujol fue un líder que contribuyó, al principio de su mandato, a la armonía.
      A ver qué te parece la segunda parte. Un beso.

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  4. Excelente primera parte de su entrevista que me deja con la miel en los labios. Un gran logro esa entrevista y gran hacer el suyo, con el atrevimiento indispensable para sacar jugo al entrevistado.
    Un saludo.

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    1. Creo que no fue mérito mío y que sin saberlo debí acertar sobre algo importante.
      Espero que el final también le interese

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