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LouisConfortTiffany Sorolla Louis Comfort Tiffany, artista plástico creador de joyas y de las famosas lámparas Tiffany. Joaquín Sorolla. Hispanic Society.





JOAN MATAMALA FLOTATS. 18 AÑOS JUNTO A GAUDÍ


            
                   Los  800 folios seguirán reposando –espero- en un anaquel  de la biblioteca de la nueva Cátedra Gaudí. En ellos se guardan las memorias terminadas en 1960 por Joan Matamala Flotats (1893-1977) dejando constancia de su vida junto a Antonio Gaudí, por las que sabemos que con 15 años el escultor y dibujante ya trabajaba en la Sagrada Familia las horas que no dedicaba al estudio en la escuela de Bellas Artes de La Llotja, ayudando a su padre el jefe de modelistas Lorenzo Matamala Piñol, y que allí siguió hasta el final de su vida laboral.

                    A lo largo de todo el texto, los recuerdos de Matamala hijo tienen ese aroma con que se expresan los hombres que cuentan la verdad de lo que han vivido con tal rotundidad que nadie puede rebatirlos. Sus líneas no siempre dejan en buen lugar al maestro. Se aprecian respeto y afecto, pero el colaborador va desgranando aquí y allá menudos detalles que abren vías de conocimiento sobre un Gaudí que a cualquier lector le hará frotarse los ojos. 


Apoyado en su escultura de San José, que se colocaría en la fachada
del Nacimiento, un joven Joan Matamala. En la S.F.,la suya fue la tercera
generación de escultores de su familia, con su abuelo y su padre.
                      
Lorenzo Matamala, padre de Joan, posa para unas fotos
entre los espejos que darán la visión tridimensional de una
 figura para la fachada del Macimiento

Como  Joan Flotats Llucià, abuelo materno de Joan Matamala,
su tío Carles Flotats en la imagen, también fue escultor  


SU JUVENTUD EN LA SAGRADA FAMILIA
                
Publicado en Gaudí y Más. 19 de enero de 2014 

   
                    Con Joan Matamala, Gaudí demostró a la par de generosidad, una tendencia manipuladora capaz de inmiscuirse en las parcelas más privadas de sus colaboradores y con pocos miramientos para reconducirlo hasta su área de influencia si alguien intentaba escabullirse de los planes que para él había trazado el arquitecto. Su lectura sobre 1990 fue para mí uno de los textos que más luz proyectaron sobre el comportamiento humano del famoso personaje, refrendado posteriormente por otras memorias que habían presenciado alguno de los pasajes que contaba el escultor. Una bocanada de aire fresco, de humanidad, acostumbrada como estaba yo hasta entonces a la habitual hagiografía oficial que no despegaba las rodillas del suelo (*).

                    La personalidad de Gaudí y muchas de sus decisiones se aclaraban al paso de la pluma del colaborador. En una ocasión, mientras Gaudí trabajaba en el proyecto de los techos de la nave le señaló el hermoso eucalipto que estuvo años y años junto al pozo del patio, diciéndole: -¿Lo ves?  Es aquí donde me inspiro para estas soluciones. En otra instantánea nos informa con todo detalle de lo ensimismado que andaba Gaudí por las calles, cruzándolas con su lento caminar hasta el punto de no oír los pitidos de los vehículos, ni al propio Matamala que se situaba a su lado en la andadura, hablándole, hasta que el maestro salía de su abstracción dándose cuenta de su comportamiento y pidiéndole disculpas: -Perdona, Juan, estaba distraído.   



En el techo de la cripta de la Sagrada Familia, podemos ver el bello
medallón de la clave realizado por el escultor Joan Flotats Llucià. 


Estado de las obras en 1908, año en que Joan Matamala se incorporó a la Sagrada Familia. 


Disposición de las ramas en el eucalipto, inspiración de Gaudí para las columnas de la nave.


Las columnas del ábside de la Sagrada Familia. 

                  Una juventud vivida bajo las directrices del arquitecto, que le intimidaba con su mirada penetrante y sus consejos imperativos, asoma. En un párrafo, Joan Matamala refiere … el agobio de mi buena madre, a la que Gaudí abrumaba de tal modo con sus minuciosas enumeraciones de los adminículos clínicos que se necesitaban para cuidar la enfermedad de mi padre, que ella no podía contener las lágrimas...

                    Las visitas de Gaudí a Lorenzo Matamala hay que situarlas en un hogar sencillo, con el padre y principal sustento de una familia de cuatro miembros en cama, víctima de una apoplejía a la que se añadía una maligna enfermedad que ya le había destruido parte de la nariz y seguía su dramática labor. Las continuas indicaciones que solía hacerles durante sus visitas los dejaban abatidos. Eran del tipo siguiente: –Procuren que la habitación tenga regulada la temperatura... en cuanto a la alimentación... además sería preciso que tenga en las manos algo termógeno... Añadan también mantas graduables... y un sillón especial donde acomodarle... y..y….

                  Joan Matamala rememora sus años jóvenes recordando un consejo que le dio Gaudí, y al relatarlo, de forma subliminal desliza un amargo reproche. Se refiere a cómo intervino el maestro ante la proposición que le hizo el contratista Claudio Alsina Bonafont al padre del escultor, Lorenzo Matamala, para que dejara partir a su hijo Joan hacia Asturias, donde debería realizar un importante panteón y después la decoración de una iglesia.
 



Dos imágenes del busto realizado a Margarida Xirgu por Joan Matamala sobre 1934.
Arriba, la actriz posa con la obra.



Sobre 1920, el doctor Salvador Cardenal posa para el busto que le hizo Joan Matamala.



El contratista colaborador de varias obras de Antonio
 Gaudí, Claudi Alsina Bonafont

                    Debió ser allá por 1911, cuando el chaval tendría unos dieciocho años. …Tal proposición, dada mi edad, era muy sugestiva y puse en marcha el encargo, comenzando la maqueta. En un santiamén –refiere Joan Matamala–, parecía cambiar el rumbo de mi vida con gran alegría por mi parte. Mi padre comunicó al señor Gaudí el encargo que me habían hecho y las proposiciones ventajosas que seguirían. Pero Gaudí contaba con mis trabajos auxiliares en el taller de mi padre, dentro del templo, y estaba preocupado por el nuevo sesgo que tomaban las cosas apartándome de allí. A mi padre le angustiaba que yo tuviera que separarme de ellos y pasó varias noches sin dormir. Cuando tuvo ocasión, sin duda lo comentó con Gaudí. Una vez que terminé la maqueta, por invitación de mi padre Gaudí vino a mi estudio y la contempló detenidamente. Luego, con su mirada penetrante, se dirigió hacia mí y me dijo: “-¡Bien! Veo que estudias. Óyeme un consejo: no te alejes de tus padres. Hablaré con el señor Alsina para que puedas hacer este encargo desde aquí”.

                       El joven escultor aprendió que las iniciativas ajenas no eran bien toleradas por el arquitecto. Por ello más adelante al ocurrírsele modelar un busto a Gaudí lo hizo en secreto, observándolo a hurtadillas para después correr a trabajar en la pieza. Así consiguió captar la expresión socarrona que pocos conocían del maestro, aquella media sonrisa divertida que esbozaba cuando se le ocurría alguna diablura, como ir colocando por las mesas del estudio motivos decorativos y figurillas modeladas en barro, para luego, cuando llegaban importantes personajes, estar atento viendo quién hacía desaparecer alguna pieza en sus bolsillos tras la visita. Matamala no sólo realizó el único busto del arquitecto tomado del natural, logrando que nunca se enterara. También fue el único que se le hizo en vida, 

                      En otros comentarios Joan refiere la delicadeza con que Gaudí se comportó con su padre, enfermo de un cáncer dramático que se desarrollaba a la vista de todos provocando rechazo. Para que su amigo no se sintiera discriminado, Gaudí tuvo el gran gesto de poner a disposición de Lorenzo su propio cuarto de baño, que utilizaron alternativamente los dos, para no herir su sensibilidad. O que el joven artista sintió profundamente la dura agonía de 72 horas vividas por Gaudí, dejando testimonio de la fortaleza ante el dolor demostrada por el arquitecto, algo que le causó un gran impacto. 

                 En 1956 Joan Matamala dejó boquiabierto al ambiente gaudiniano al presentar la memoria de un proyecto encargado a Gaudí en 1908 por dos empresarios norteamericanos, un tema grandioso, ignorado por todos. Se trataba de levantar un hotel en Nueva York, el Attraction, un rascacielos de 360 mts. de altura. Según contó, la idea no llegó a buen fin, pero su padre había guardado los planos y se los entregó a Joan para que los custodiara. Todos los documentos –dijo Joan- pasaron la Guerra Civil escondidos en el pozo de su casa a salvo de la destrucción de los descontrolados, y cuando se decidió a enseñarlos y venderlos firmados hoja por hoja por él ante notario, los tasó en cuatro millones de pesetas, unos 24.000 €.


Vía Crucis en la Sgda Familia. Antonio Gaudí se arrodilla para besar una cruz.
De pie tras él, con cabellos blancos y la nariz vendada, Lorenzo Matamala.

Joan Matamala logró hacerle a Gaudí un busto, el primero y único en vida
aunque sin él saberlo, porque huía de cualquier tipo de personalismo. 

La cercanía del busto de Matamala se aprecia en que es
un Gaudí como lo veían sus íntimos, sonriente, con expresión
bondadosa, como se mostraba cuando estaba de buen humor.

    
Una de las láminas del proyecto de Antonio Gaudí para el Hotel Attraction de N.York


                   Según Joan Bassegoda, el valioso legado no consiguió compradores por lo elevado de la cifra. Hasta que en 1971, el mismo Bassegoda consiguió que el escultor cediese a la Cátedra Gaudí el dossier completo de aquel encargo que, según Matamala, dos norteamericanos le hicieron a Gaudí. El precio final por la venta de los dibujos y la memoria del proyecto fue de 10.000 pesetas mensuales vitalicias, que el ayudante de Gaudí cobró puntualmente hasta su muerte en 1977. Lo curioso fue que nadie, lo que se dice nadie además de Matamala, ni antes ni después declarase conocer la más mínima referencia del citado encargo. 

                        La vida de Joan Matamala Flotats no hay duda de que tuvo episodios de gran interés histórico. Respecto a Gaudí nos quedamos con su siguiente  reflexión:

                    …Gaudí era un superdotado, un genio; un innovador de sistemas que barajaba las leyes de la materia como un juego; un visionario que prolongaba sus creaciones hacia el universo de la poesía; un vidente de la luz y de los colores del cielo Mediterráneo.

                     … De haberse prolongado la existencia del maestro, habría ido renovándose constantemente. Ni las críticas ni las alabanzas eufóricas influían en él. Sabía que el arte tiene sus momentos de esplendor y sus momentos de ocaso. El poeta de la piedra era hombre de realidades…      



Ana Mª Ferrin

(*)Libro GAUDÍ. DE PIEDRA Y FUEGO, de Ana Mª Ferrin

   afejara.blogspot.com.es/2011/09/gaudi.html

14 comentarios:

  1. Una visión de un Gaudí mucho más complejo que el podemos conocer el resto de los mortales, con sus luces y sus sombras, sus manías, propias de un genio, y sus detalles repletos de humanidad. Sólo alguien que haya trabajado codo con codo y vivido momentos importantes con el arquitecto puede darnos esa visión más completa y global.
    Un saludo.

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    1. Para mí este testimonio tiene un gran valor. Porque muchos otros convivieron con el genio pero ninguno antes se atrevió a contar con claridad cómo era aquel hombre día a día, con nobleza y sin revanchas. Y sabiendo muy bien a qué tipo de sociedad se enfrentaba.

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  2. Esa obsesión de Gaudí por la comodidad y el bienestar de uno de sus mejores amigos y colaboradores es la misma que la que demostraba por cada uno de los detalles de su obra y de su trabajo. Nada debía dejarse al azar, ni siquiera lo que pareciera menos importante. Joan Matamala fue un privilegiado de poder conocer día a día al maestro tanto sus manías como sus grandezas. Moldeados por el genio, Gaudí no quería que sus aprendices volaran solos; en ese sentido era un acaparador, pero también un padre. Ellos representaban a los hijos que no había tenido.
    Por cierto, Ana, una cosa que me ha llamado la atención con respecto a estas memorias es que no se hayan publicado nunca. ¿Por qué?
    Un beso

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    1. Una buena pregunta, que no he aclarado en el post porque tenía previsto para la próxima semana añadir una sinopsis en la ventana de “Mi Biblioteca Gaudí”. Te adelanto que el libro se publicó por fin en 1999, aunque de las 800 páginas quedaron 300.
      Petons.

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  3. Hola de nuevo, gratamente sorprendida de leer esta entrada sobre este colaborador de Gaudí. Lo cierto es que no me sorprende nada la humanidad de este singular arquitecto ya que no concibo de otro modo que alguien que supo plasmar esa delicadeza en sus obras pudiera ser una persona ingrata o de mal carácter, claro está que también tendría sus momentos desagradable como todos los mortales, genios o no.
    Un cordial saludo.

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    1. Sé que sus arranques de genio dejaban petrificado al contrario, fuese quien fuese. Y también que, como su paisano Prim, era de una gran valentía, tierno con las espigas y duro con las espuelas.
      Estas memorias desprenden que debió ser un hombre de valores y buen fondo. Pero que a la vez tenía un proyecto al que había dedicado su vida, se había sacrificado por él y no se movió de su objetivo hasta el final. Por ello, si te interponías en su camino…

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  4. Pues esa concentración en sus asuntos, que él llamaba despiste, le costaría cara años después. Sobre el proyecto del hotel neoyorquino, me sorprende un tanto su comentario final sobre la curiosidad que despierta en usted que nadie más conociera del encargo... Quiero pensar que la humildad de don Antonio debió ser la causa de tal caso.
    Un saludo.

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    1. Personalmente no creo que la humildad fuese una virtud de Gaudí. Sí la prudencia y la discreción, ahí chapó, porque él nunca dejó constancia de nada personal. Ha sido gracias a las memorias de quienes lo rodearon que hemos podido ir sabiendo cómo fue su vida, descubriendo viajes desconocidos que realizó, personas a las que trató sin que trascendiera (*) y sus opiniones y preferencias en diversos órdenes privados.
      Éste de New York es un apartado que brotó de la noche a la mañana como un champiñón, el preciso día de 1956 en que Joan Matamala lo dio a conocer. Pasaje ignorado por todos, desde los numerosos colaboradores de Gaudí en esa época, hasta sus amigos del alma, incluida la familia de arquitectos Bassegoda, compañeros suyos desde estudiantes. Los ayudantes de Gaudí que aparecen en la memoria como sabedores del hecho, habían fallecido cuando el escultor lo sacó a la luz, el último en 1952, sin haber hecho nunca referencia al tema, a pesar de que Matamala cuenta que visitaron varios días la Sagrada Familia y que Gaudí los acompañó por Barcelona en varias ocasiones para que vieran diversas obras suyas.
      Tampoco antes de ese día Matamala había hecho mención del episodio. Fue imposible afirmar que la autoría de pliegos y dibujos fuese de Gaudí. De la abundante correspondencia que debiera haberse mantenido sobre la obra con los norteamericanos entre 1908 y 1911, antes de abandonar la idea, ninguno de quienes ordenaron los papeles de arquitecto, en la Sagrada Familia ni en su casa del parque Güell, incluyó el más mínimo dato en sus relaciones.
      Por todo ello hasta aquí va mi respuesta, un poco extensa, que no descarto ampliar en un próximo post.
      Como escribió Joan Bassegoda Nonell no hay duda de que: “Se trata de un proyecto misterioso”
      (*)http://amf2010blog.blogspot.com.es/2011/02/no-fue-gaudi-el-ermitano-que-se.html

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    2. Como usted conoce mejor que yo al personaje acepto su opinión de que no fuese la humildad la causa de ese silencio. Lo dije porque habida cuenta su posible canonización, no sé en calidad de qué, se le debe suponer humilde, como al soldado valeroso. El caso es que ha estado usted tan discreta y prudente en su respuesta, como el propio Gaudí. Aunque veo anuncia una continuación para el futuro.
      Un saludo.


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    3. Hola otra vez, DLT, a ver si tengo un respiro y rescato el texto que un famoso psiquiatra escribió sobre el carácter de Gaudi.
      En cuanto a lo de Matamala y New York, amigo mío, en la vida todo es cuestión de fe.
      Quien nos dice que un día no aparece alguien, una American Connection, por ejemplo, con pruebas que resistan un análisis riguroso y el tema deja de rechinar.

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  5. Estimada Ana Mª . Permítame compartir con vd. lo que a mi entender seria la posición final del Profesor Joan Bassegoda respecto del misterioso proyecto del Hotel Attraction, que creo puede verse bien reflejada en el siguiente artículo que, aunque seguramente ya lo habrá leido, me parece interesante compartirlo con sus lectores http://www.abc.es/hemeroteca/historico-23-02-2003/abc/Catalunya/gaudi-y-el-hotel-de-nueva-york_163837.
    Un cordial saludo
    Marc Mascort i Boix

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    1. Apreciado Marc.
      Recuerdo el artículo que menciona, que por cierto se publicó un año después de que apareciera mi reportaje de dieciocho páginas sobre Gaudí en la revista Historia 16, que hasta su cierre en Diciembre de 2008 se distribuía en todos los Institutos Cervantes, incluido el de New York. En él se trataba el tema del Hotel Attraction.
      Gracias por la visita. Le deseo lo mejor en su actual proyecto.

      Fragmento de mi reportaje para Historia16 de Enero 2002, con el texto sobre el Hotel Attraction, en el siguiente enlace:
      http://amf2010blog.blogspot.com.es/2002/01/antonio-gaudi-proyecto-de-hotel-para.html

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  6. Hola, Ana María:
    Estoy realizando un estudio para el Palau Güell sobre el mecenazgo de Eusebi Güell a un importante grupo de artistas de su contexto. La imagen de la Virgen de la capilla del Palau Güell fue atribuida por Puiggarí a Nobas y por Bassegoda a Flotats. ¿Cuál es tu opinión? (luperciobcn@hotmail.com)

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    1. Saludos.
      En este momento no me atrevería a darte la opinión que me solicitas, aunque tengo una documentación que podré consultar en unos quince días y entonces lo haré por mail.
      Hasta pronto

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