Foto cabecera

LouisConfortTiffany Sorolla Louis Comfort Tiffany, artista plástico creador de joyas y de las famosas lámparas Tiffany. Joaquín Sorolla. Hispanic Society.





UNA JOYA EN BURGOS. LA ERMITA DE SAN BERNABÉ Y SAN TIRSO




                        Dos siglos después de que Miguel Ángel dejara en la bóveda vaticana su interpretación de La Creación de Adán, en 1705 el cura Don Juan de Lucio y el administrador Pedro Gómez, ambos al cargo de la ermita de San Bernabé y San Tirso, mandaron a un artista hoy desconocido que pintara los Diez Martirios de San Tirso en las bóvedas excavadas en la cueva de Ojo Guareña.  

                           A honra y gloria de dios y de sus santos y la devoción de muchos devotos…   
   





Interior y exterior de la ermita de San Bernabé y San Tirso en las Cuevas de Ojo Guareña, en Burgos.
Atención a los bancos corridos a derecha e izquierda que podemos ver rodeando los muros de la sala.


 CRUZAR Y RECRUZAR LOS VERICUETOS




Publicado en Gaudí y Más. 15 de Junio de 2013-06-10

                              
                     Ceñidas por una diadema de montes, desfiladeros, barrancos y ríos de los buenos, aparecen las entradas a la cueva de Ojo Guareña que dan acceso a la ermita rupestre de San Bartolomé y San Tirso, en Burgos (*).

                     Esta joya lo es por partida doble ya que se encuentra en el conjunto de cuevas más extenso de la Península, una red espeleológica trabajada por los ríos Guareña y Trema en el corazón del macizo. Son unas 400 cavidades que fueron pobladas por todos los humanos que han pisado estos lares, incluidos aquellos rudos antepasados bajados de las montañas, que unidos a los godos refugiados allí de la invasión islámica batallaron y gestaron el reino de Castilla. Prueba de la utilización secular de este espacio son los dos bancos corridos que rodean los muros de la sala de la entrada, llamada Sala del Ayuntamiento, donde se reunió el concejo entre 1616 y 1883.  
             
                     Otras dos características que hacen único el lugar son el conservar restos de todas las culturas que han ido conformando la Península Ibérica, y el ser considerado uno de los escasos recintos mundiales donde puede seguirse la evolución de la religiosidad occidental, desde el Paleolítico hasta nuestros días.

                      A pesar de ser San Bernabé el primer santo que da su nombre a la ermita junto a San Tirso, la gran afluencia de viajeros que recorren largas distancias para visitarla se debe al segundo santo y a la espectacular descripción artística de sus Martirios representados en las bóvedas.                     
                     


Imagen de San Tirso en la ermita portando la sierra que lo identifica
          

La figura de San Bernabé en la ermita de su nombre
     
                     Se sabe de la biografía de San Tirso que era un soldado romano del siglo III nacido en un lugar del Asia Menor, posiblemente en la actual Turquía. En el 249 d.c. el emperador de Roma, Decio, decidiendo que debían restaurarse las antiguas costumbres romanas decretó la Séptima Persecución de los Cristianos, ordenando a Combricio, Gobernador de Cesárea, que los ejecutara. San Leoncio fue entre otros muchos una de las víctimas y Tirso uno de los soldados con el cometido de cumplimentar la orden imperial. 

                    Tras presenciar la entereza con que San Leoncio soportó el martirio que le causó la muerte, Tirso decidió convertirse al cristianismo. Como soldado, pensó que debía comunicarle al Gobernador su decisión y éste por medio de halagos intentó disuadirlo obligándole a ofrecer sacrificios a los dioses romanos. Pero Tirso se negó, tras lo cual el Gobernador lo mandó prender.

                      Aparte de lo contado casi nada se sabe de su vida. Sí en cambio que lo excepcional de las torturas a que fue sometido hasta su inmolación en la ciudad de Apolonia, en Anatolia, merecieron que tanto Santo Domingo de Silos en el siglo X como San Pedro de Cardeña en su Beato del siglo XII, dejaran constancia de ellas, enumerándolas. 
                    
                    Infinitas son las iglesias dedicadas a su memoria tanto en territorios del este europeo como en la cultura bizantina, griega, turca, ibérica, anglosajona y francesa. En España el número de las localidades con una iglesia bajo su advocación son tantas, que para los interesados mejor será que consulten la bibliografía religiosa.

                        Sé que la porción que muestro de las pinturas que guarda la ermita es poca cosa en comparación con todo lo que contiene, y que para quienes la visiten sólo es un adelanto. No se la pierdan y quedarán fascinados por su grandeza cuando penetren en ella. De todos modos dejo constancia de mi reconocimiento a Clara y demás responsables del lugar por las imágenes y datos que nos proporcionaron, algo excepcional dado que no está permitido fotografiar el interior.   

                  Convertidos en símbolo de fe, aquí está el relato ilustrado de los diez Martirios de San Tirso. Tanto los ropajes como los detalles ornamentales y los comentarios transcritos, nos remontan al lenguaje descriptivo propio de la época en que los realizaron sus autores, dos imagineros anónimos de los siglos XVIII y XIX. 

 Martirio 1º.


El Gobernador Combricio manda a sus ministros que atándole de pies y manos con unas fuertes correas le dislocasen todos los miembros y que lo arrastrasen por las calles de la ciudad. 

Tirso no presentó el menor sentimiento con aquel castigo  






Martirio 2º


Indignado, Combricio dispuso que le quebrasen las piernas a fin de que no pudiera dar paso alguno y que le arrancasen las pestañas de los ojos con unas agujas agudísimas, para que sirviese de espectáculo risorio a cuantos lo contemplasen. 

Este castigo no altera la tranquilidad del ilustre mártir. 






Martirio 3º

Los ojos de Combricio echaban centellas de fuego al ver la serenidad de Tirso, y mandó a los verdugos que le quebrasen los brazos con unas bolas de metal, de modo que quedasen los péndulos sin movimiento alguno.

Pero Tirso no experimenta castigo alguno.






Martirio 4º


Entonces el Gobernador dispuso que lo extendiesen sobre una cama de hierro y amarrado a ella con cadenas bañasen todo su cuerpo con plomo derretido.

Oró Tirso suplicando al Señor que convirtiese su tormento contra sus enemigos, a fin de que conociesen el Poder y la Gloria de su Santo Nombre. Saltó el plomo contra sus enemigos y otros infieles que asistían al espectáculo, quedando Tirso sin lesión. 





 INTERMEDIO

Los gentiles clamaron al Dios de los cristianos y Combricio, lleno de cólera, dijo a sus ministros: Traed las espadas y cortadle paulatinamente todos los miembros. Oró Tirso y ocurrió un terrible terremoto en el mismo lugar. Después ordenaron llevarlo a la cárcel de Nicomedia (hoy Izmir en Turquía).


Deseaba por entonces Tirso recibir el Sacramento del Bautismo, y rogando al Señor que le concediese esa dicha, aparecieron entonces en la cárcel unos ángeles que le soltaron y le llevaron donde se encuentra el Obispo de la ciudad, para recibir el bautismo y luego lo llevaron de nuevo a la cárcel. 




Aquí Tirso pide el Bautismo y el Obispo con mucha humildad seledió...


Martirio 5º


Llega a Nicomedia el Gobernador Silvano, al que dijeron que se encontraba en prisión el inobediente Tirso a los edictos imperiales. Mandó que le atase a Tirso con una fuerte cuerda a una carrucha, y que introduciéndole muchas veces en una caldera de agua hirviendo, lo azotasen el resto con la mayor crueldad.

Oró Tirso y reventase la caldera de agua.





Martirio 6º


El Gobernador enfadado dio orden a sus ministros “para que precipitasen al valeroso joven por uno de los muros de la ciudad, en el que dispuso hubiese una terrible máquina de puntas de hierro aguadas para arriba” Pero ejecutase el castigo, le libró una mano invisible. 

No pudiendo los jueces resistir por más tiempo a tantas maravillas, lo llevaron a prisión. Por orden de los Gobernadores Silvano y Combricio, fue conducido a Apamia, de Frigia, azotándolo por verdugos todo el camino y al cuarto día de llegar a la ciudad ambos gobernadores mueren y se levanto un incendio tan voraz que casi quema toda la ciudad, tal y como profetizó el Santo. 




Martirio 7º

Vino a Apamia otro gobernador llamado Baudio el cual después de entrevistar a Tirso para persuadirlo de que abandonase la fe cristiana, y negase, “mandaron que lo arrojasen al mar cosido en un costal para que quedase sumergido en el agua”.

Y por medio de los ángeles rompióse el saco y del mar fue liberado.




Martirio 8º

 Baudio teniendo que partir para Apolonia mandó que lo llevaran azotando aquella ciudad, donde “metieron  a Tirso en el anfiteatro y soltaron las fieras para que lo despedazasen”

Pero éstas se postraron como mansos corderos a los pies del Santo.




Martirio 9º

Quedó pasmado Baudio y “mandó que lo azotasen los verdugos, delante de todos los gentiles del templo de Apolo”.

Oró Tirso y el templo se llenó de espantosos truenos que hicieron caer todas las estatuas de los dioses romanos. 
Un famoso sacerdote romano llamado Calinio que allí se encontraba, abandona sus vestiduras en el fuego del incienso desengañado de los errores que habia seguido hasta entonces, y reconoce como verdadero Dios al de Tirso. Baudio oyendo la confesión, mandó degollar a Calinio. 




Martirio 10º


El Gobernador tan deseoso de dar muerte a Tirso “manda a los ministros que lo encerrasen en una caja de madera bien oprimido y que le aserrasen miembro a miembro". 

Estuvieron nueve horas haciendo uso de la sierra que haciéndose más y más pesada se cansaron no pudiendo herir al santo.





                      Tras éste último intento fallido de acabar con Tirso, levantó los ojos y las manos al cielo para dar las gracias a Dios por tantos prodigios y que su único deseo era que se disolviesen los vínculos carnales para unirse con Cristo, rogó para que le subiesen al cielo.


Ana Mª Ferrin

(*) La ermita está ubicada en el término de Cuevas de Sotoscueva, una de las siete Merindades o Distritos Administrativos de la antigüedad medieval de Castilla que perviven en la provincia de Burgos. 

6 comentarios:

  1. Como en un gran cómic, los artistas rudos y a la vez inteligentes y esforzados, debían de mostrar en pocas escenas, simples, historias ciertamente complejas para que pudieran se contempladas por personas sencillas y analfabetas, habitantes de los campos y zonas rurales. En muchos casos los autores no solían ser grandes artistas, sino humildes pintores de zonas próximas a los que se les pagaba poco por esta labor callada que nunca pensaron perviviría durante tantos siglos. La pureza y sobriedad de estas imágenes es impactante.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Carmen, no me dirás que después de ver a qué martirios se enfrentó San Tirso por defender su fe no pensará más de uno que el santo estaba hecho de una pasta que ya no se fabrica. Si no hubiera sido porque podría parecer una falta de respeto le hubiera puesto a la entrada otro título, por ejemplo “Un Santo con dos pares”. Eso como mínimo.
      Llevada la situación a tiempos actuales puede que a lo máximo que podríamos aspirar hoy es a escuchar aquello de Groucho: “Bueno, esas son mis convicciones, pero si es necesario tengo otras”
      Me alegro de que te haya gustado la historia, a mí todo el episodio incluido el lugar me pareció soberbio.
      Un abrazo

      Eliminar
  2. qué maravilla de pinturas, sobretodo a modo de freso en estas grutas que hacen de esta iglesia un lugar único. Este es uno más de los tesoros escondidos del arte y la naturaleza de nuestra tierra.
    Muchas gracias Ana María por compartir tus descubrimientos.
    felicidades.
    po.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Po. La verdad es que tenemos un país de una belleza que no se acaba ni queriendo. Y no será porque no haya quien lo intente. Pero por cada uno de esos salen cien como tú, que sé lo mucho que te involucras en todo lo que sea Arte y Cultura. Mucho éxito en lo que estás haciendo y cuando vuelvas a ver que nos cuentas del Líbano. Cariños

      Eliminar
  3. Bienaventurados los martires que tanta gloria dieron a Dios con su ejemplo y constancia en la fe.Glorioso San Tirso martir,ruega por nosotros.

    ResponderEliminar
  4. Hola, A.
    No hay duda de que has buscado un mediador divino de primera. Que San Tirso nos proteja a todos.
    Saludos.

    ResponderEliminar